En los artículos 8.6 y 9.1 de la Ley Orgánica 12/2007, de 22 de octubre, del régimen disciplinario de la Guardia Civil (en adelante, LO 12/2007) se contemplan dos tipos de faltas – una leve y otra grave – para los supuestos en que un miembro de la Guardia Civil haya incurrido en la denominada desconsideración en según qué supuestos, hacia según qué sujetos pasivos, y en según qué contexto.

Las denominadas faltas de desconsideración se contemplan con un muy breve margen de diferencia en su redacción, que provoca la ubicación de una de ellas en el catálogo de faltas leves, y a la otra en el catálogo de las graves.  Esta delgada línea que separa a una y a otra, merece que se indague sobre cuándo realmente podemos estar frente a una u otra, por cuanto como ya se ha tenido ocasión de apuntar, difieren los distintos tipos de sanciones a aplicarse en función del tipo de falta en que se ha incurrido. Así, de conformidad con el art. 11 de la LO 12/2007, para las faltas graves se prevé desde la suspensión de empleo de un mes a tres meses, pérdida de cinco a veinte días de haberes con suspensión de funciones o pérdida de destino, mientras que para las faltas leves se prevé la sanciones de reprensión o pérdida de uno a cuatro días de haberes con suspensión de funciones.

Pues bien, atendiendo a las graves consecuencias a nivel disciplinario que puede acarrear la falta grave de desconsideración, se hace necesario discernir cuándo realmente nos encontramos frente a la falta de desconsideración meramente leve, y cuándo frente a la grave, por cuanto en su redacción son prácticamente idénticas, pudiendo generar confusión a la hora de abrirse partes disciplinarios y calificar los hechos. Así, de conformidad con el art. 8.6 de la LO 12/2007, constituye falta grave: “La grave desconsideración con los superiores, compañeros, subordinados o ciudadanos en el ejercicio de sus funciones, con ocasión de ellas o vistiendo de uniforme.” A su vez, de acuerdo con el art. 9.1 de la LO 12/2007, constituye falta leve: “La desconsideración o incorrección con los superiores, compañeros, subordinados o ciudadanos en el ejercicio de las funciones, con ocasión de aquéllas o vistiendo de uniforme.”

Para comprender la naturaleza, el alcance y los elementos que integran ambas conductas, se hace preciso acudir como siempre a la interpretación que de los mismos ha venido realizado la Sala Quinta de lo Militar de nuestro Tribunal Supremo, en las ocasiones – muy recientes incluso – en que ha tenido ocasión de pronunciarse.

En primer lugar, debemos partir de lo que el Tribunal Supremo entiende a estos efectos por desconsideración, siendo esta la conducta que abarca: los malos modos, las faltas de deferencia, el exceso de confianza, ofensas verbales o físicas, tonos elevados de voz y exabruptos y formas irrespetuosas en la doble aceptación de falta de acatamiento a lo que se dispone, y de falta de observación de la consideración debida. El de desconsideración es un concepto empleado desde la sentencia del Tribunal Supremo (Sala 5ª, Sección 1ª) núm. 3/2020 (recurso núm. 44/2019), de 23 de enero de 2020, y reiterado en la sentencia del Tribunal Supremo (Sala 5ª, Sección 1ª) núm. 74/2021 (recurso núm. 54/2020), de 20 de julio de 2021.

En cuanto a la finalidad perseguida por el legislador en contemplar estos dos tipos disciplinarios no es otra que propiciar un comportamiento ejemplar por los miembros de la Benemérita hacia los ciudadanos, que al fin y al cabo redunda en el prestigio de la Institución ante la ciudadanía, y en el ámbito interno, fomentar el respeto y la consideración que deben guardarse entre todos sus miembros observando dado el carácter militar de la Institución, no sólo el bien jurídico de la disciplina, sino también el no menos importante valor del compañerismo, en que a su vez se sustenta la cohesión y la unión de la Guardia Civil y de quienes la integran (STS 72/2021, de 20 de julio de 2021). Sobre la cuestión del compañerismo entre los miembros de la Guardia Civil, es un concepto que desde su inicio a presidido las relaciones entre los militares, como uno de los valores superiores de su comportamiento. Como recuerda la STS de 17 de febrero de 2012, ya en el art. 35 de las Reales Ordenanzas se exigía a todo militar profesar “un noble compañerismo, sólo supeditado al bien del servicio”, principio que posteriormente ilustra la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la Carrera militar, cuando al fijar las normas básicas del comportamiento del militar, se dispone que este se comportará en todo momento con lealtad y compañerismo, valor este último que luego se reproduce en el art. 6 de la LO 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas. Igualmente, el art. 10 de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas (Rea Decreto 96/2009, de 26 de febrero), establece que el militar debe comportarse en todo momento con lealtad y compañerismo, en el entendido de que el compañerismo es la forma de expresa la voluntad de asumir solidariamente con los demás, el cumplimiento de las misiones encomendadas, contribuyendo con ello a la unidad de las Fuerzas Armadas.

Por otra parte, es doctrina constante en nuestro Tribunal Supremo la de que el criterio delimitador entre ambos tipos disciplinarios es la gravedad de la conductas por lo que habrá de atenderse a cada caso concreto, y se trata en todo caso de tipos disciplinarios que tienen dos vertientes: una proyección ad extra en las relaciones con los ciudadanos, contemplándose a estos expresamente como sujetos pasivos o víctimas del tipo disciplinario, así como una proyección ad intra, es decir, entre los propios miembros de la Guardia Civil, sean estos superiores, compañeros o subordinados. En esta última proyección de carácter interno, la conducta que se sanciona excede la mera falta de cortesía e incide con claridad sobre los bienes jurídicos de cohesión y unidad de la institución. En cuanto al sujeto activo – quien realiza la acción contemplada por el tipo disciplinario – es preciso que concurra en aquel alguna de las tres circunstancias contextuales, o todas a la vez, esto es: que cometa la acción vistiendo de uniforme, o en el ejercicio de sus funciones o con ocasión de aquellas, o que acumuladamente, concurran las tres circunstancias al mismo tiempo.

Por otra parte, en cuanto a la acción, se trata de una actuación que por las formas o por su contenido, menoscabe la consideración, honor, bien nombre o prestigio del sujeto pasivo. Asimismo, requiere para su apreciación e incardinación en el tipo disciplinario, que se actúe con un plus que exceda del respeto y buen modo en las formas que exige tanto la cortesía, como la disciplina militar, incurriéndose con ello en una falta de respeto. La desconsideración o incorrección equivalen a una falta de cortesía, respeto, mesura, comedimiento e incluso de urbanidad, en resumen, en referencia al “buen modo” a que deben atenerse los miembros de la Benemérita tanto en sus relaciones externas con los ciudadanos, como en sus relaciones de carácter interno, tanto con subordinados, iguales y superiores (STS 72/2021, de 20 de julio de 2021). Sobre el referido “buen modo” debemos retrotraernos al propio origen de la Institución, pues en los arts. 2 y 3 de la Cartilla de la Guardia Civil además de contemplarse los buenos modales como características propias de sus miembros, se dispone expresamente que las vejaciones, malas palabras y los malos modos, nunca deberán usarlos ningún individuo que vista el uniforme de la Guardia Civil.  

Como sigue insistiendo la STS 72/2021, ambos tipos disciplinarios sancionan el comportamiento desconsiderado o incorrecto en que pueden incurrir los miembros de la Guardia Civil, ya sea respecto a los ciudadanos o respecto a otros miembros del Cuerpo. Si el sujeto pasivo lo es un ciudadano, la norma disciplinaria protege la dignidad del ciudadano y el respeto que cualquier servidor público debe mostrar hacia él, actitud por otro lado del sujeto activo, en que se encuentran en juego el prestigio y la imagen de la propia Institución. Si por el contrario, el sujeto pasivo destinatario de la acción lo es un propio miembro de la Guardia Civil, además de protegerse la propia dignidad de dicho miembro, la conducta desconsiderada atenta contra la disciplina, la cohesión y el compañerismo.

Por último, de conformidad con la reciente sentencia del Tribunal Supremo (Sala 5ª, Sección 1ª) núm. 91/2021 (recurso núm. 25/2021) de 20 de octubre de 2021, los bienes jurídicos protegidos por ambos tipos disciplinarios son múltiples. Asi, abarca tanto la disciplina militar como el principio de jerarquía de organización porque las singularidades de la Institución Militar, que radican en la disciplina, jerarquización y cohesión internas, justifican el hecho de la imposición de límites por el legislador en el ejercicio de ciertas libertades públicas y derechos fundamentales, restricciones que en todo caso traen causa de los principios de la organización castrense. Igualmente, se protege el comportamiento ejemplar de los miembros de la Guardia Civil para con los ciudadanos por cuanto la dignidad y prestigio de la Institución exige por norma un comportamiento ejemplar hacia la ciudadanía, así como se protege la jerarquía, disciplina y subordinación, principios estos a los que se sujeta la actuación profesional de los miembros de la Benemérita, y la unidad y cohesión del Instituto Armado, a través de la protección del valor sustancial del compañerismo al que anteriormente se ha hecho referencia. Del mismo modo, bien jurídico protegido por los tipos disciplinarios lo son el honor y el prestigio de la víctima o destinatario de la acción desconsiderada del sujeto activo del tipo.